martes, 11 de febrero de 2020

Derechos de autor:

Foto Fondo: "Pixibay"
Foto Gran Capitán: "Milenio Web"
Foto Tercios: "El Español"
Vídeo de YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=MVBz4U-lA5E

lunes, 10 de febrero de 2020

LA ORGANIZACIÓN DE LOS TERCIOS

Los puestos militares y administrativos a los que un soldado de los tercios podía aspirar eran los siguientes:
  • Maestre de campo: era un capitán señalado por el rey para encargarse de una compañía y de todo el tercio, algo parecido a lo que hoy consideraríamos un general. Tenían su propia guardia personal compuesta por 8 alabarderos que le acompañaban en todo momento.
  • Sargento mayor: era el ayudante del maestre de campo. Aunque no tenía compañías propias, tenía autoridad sobre el resto de capitanes y les daba las órdenes que venían del maestre. A su vez, contaba con un ayudante, un alférez de la compañía a la que había pertenecido antes de ser ascendido.
  • Tambores y pífanos: se encargaban de transmitir órdenes mediante la música y en plena batalla, servían de mensajeros. Además, subían la moral de los hombres.
  • Furriel mayor: era el encargado de todo el aspecto logístico: alojar a los soldados, organizar los almacenes, repartir la paga… Para ascender a este cargo era obligatorio saber leer, escribir y contar para llevar a cabo el registro del material, la comida, el dinero y los soldados.
  • Sanitarios: en los tercios había un médico, un cirujano por cada compañía y barberos que hacían las veces de lo que hoy sería un enfermero, también uno por cada compañía. No había camilleros sino que eran los mozos quienes se encargaban de transportar a los soldados heridos o incluso sus propios compañeros.
  • Religiosos: no se permitía que un clérigo formara parte de los tercios pero sí se acompañaban de un capellán que se encargaba de asistir a los soldados en asuntos espirituales. A finales del siglo XVI, la orden de los jesuitas fue la que se encargó de proveer de capellanes a los tercios.
  • Cuerpo judicial: lo componían el oidor, el escribano, el carcelero, el verdugo y dos alguaciles. Se ocupaba de los aspectos legales de los soldados, desde los juicios hasta la gestión de sus testamentos.
  • Capitán: es designado por el rey para mandar una compañía. No tenía potestad sobre los soldados a excepción de cambiarlos de una compañía a otra. Para cualquier percance o problema, debía informar a sus superiores.
  • Alférez: era quien llevaba y defendía la bandera de la compañía durante el combate. Su papel era más importante de lo que parece ya que si la bandera caída, era señal de que la compañía había perdido la batalla y afectaba directamente a la moral de los soldados. En ausencia del capitán, el alférez podía mandar la compañía.
  • Sargento: su función era transmitir las órdenes del capitán a los soldados y comprobar que éstos estaban acordes para el combate, equipados y sin perder la formación. También era el encargado de organizar y vigilar las guardias nocturnas.
  • Cabo: se trata de un soldado veterano que tiene bajo su mando a 25 hombres. Adiestra a los soldados y evita que creen problemas. 


La táctica de los tercios se basaba en algo que los españoles llamaron «arte de escuadronar«, es decir, la formación de escuadras de 8.000 hombres que en ocasiones conllevaba la aplicación de fórmulas matemáticas y tablas para poder realizarse con exactitud.
Los soldados combatían a pie y el éxito de una batalla se centraba en la formación y las maniobras realizadas de forma colectiva.
En esta época ya no se estilaban las hazañas individuales a modo de gesta heroica como en la Edad Media sino que  los soldados era anónimos  y luchaban codo con codo.
Los soldados se agrupaban formando bloques geométricos que se enfrentaban fácilmente a la caballería; sin embargo, eran un blanco fácil y peligroso para la artillería, que de un solo movimiento podía causar numerosas bajas en las tropas.
En cualquier caso, en Flandes la artillería no solía causar demasiados problemas ya que era complicado para el enemigo mover las pesadas baterías por  un terreno tan complicado .
Siempre que se encontraran en campo abierto, lo más habitual era crear escuadrones de piqueros que eran rodeados y protegidos por los arcabuceros y la caballería.
Las órdenes se transmitían de capitán a sargento por lo que los soldados debían permanecer en completo silencio a excepción del momento en el que se confrontaban directamente con el enemigo.

Si quiere saber mas... 🎬


EL CARÁCTER DE LOS TERCIOS

Si hay algo por lo que los Tercios de Flandes son conocidos es por su extrema devoción al honor personal y por su orgullo militar. Preferían morir antes que caer presas del deshonor y  protegían su reputación como soldados por encima de todo .

Eran muy disciplinados y cuidadosos, muy confiados en cuanto a su valor y capacidades, algo que en ocasiones les hacía ser peligrosos incluso para sí mismos.
Los duelos entre los tercios españoles estaban a la orden del día ya que no dudaban en desenvainar la
espada o usar la pica ante cualquier cosa que consideraran una ofensa o un insulto.

Incluso se enfrentaban a sus superiores si era necesario aun sabiendo que semejante acto implicaba una condena a muerte.
Este carácter, en ocasiones, fue utilizado por los oficiales para poder manipularlos a su antojo ya que  los hacía muy predecibles  según la situación.
Los tercios españoles siempre pedían las posiciones más decisivas, importantes o peligrosas para sí mismos, ya que solían creerse más eficaces que los tercios de otras nacionalidades en el terreno militar.
Los oficiales no dudaban en complacer sus exigencias aunque hubo que crear castigos para aquellos soldados que rompían la formación o desobedecían órdenes por el ansia de destacar y ser los primeros en atacar al enemigo.

El orgullo y la disciplina de los tercios españoles eran tan grandes que podían llegar a pasar años viviendo en la miseria sin reclamar las pagas atrasadas y sin amotinarse contra el imperio español.
En caso de que decidieran rebelarse, lo hacían después de una batalla para que nadie pudiera acusarles de no haber cumplido con su deber.
La organización durante un motín era similar a la del ejército.

ORIGEN

 ¿Cómo surgieron?

Oficialmente los tercios fueron creados por Carlos I tras reformarse el ejército en octubre de 1536 para referirse a las  tropas asentadas en Italia y a las que realizarían expediciones puntuales en el Mediterráneo  aunque ya en la época de los Reyes Católicos existían tropas inspiradas en los piqueros suizos.
Los primeros Tercios, esto es, los afincados en Italia (Nápoles, Sicilia y Lombardía) y posteriormente los de Cerdeña y los de Galeras fueron conocidos con el nombre de Tercios Viejos, siendo llamados Tercios Nuevos todos los creados con posterioridad a ellos, entre ellos, los Tercios de Flandes.

La novedad que implicaban los Tercios era que no estaban formados a partir de levas como venía sucediendo desde la Edad Media sino que los componían unidades militares de soldados profesionales y voluntarios que formaban parte de estas tropas de infantería española de manera permanente para el Imperio español.
Los Tercios, en realidad, formaban una unidad administrativa formada por varias compañías que podían unirse o repartirse por el territorio del imperio español según las necesidades militares.
A mediados del siglo XVII,  muchos nobles decidieron financiar compañías de su propio bolsillo  convirtiéndose así en sus propietarios.

Curiosidad territorial: El cordobés Gonzalo Fernández de Córdoba 
(El Gran Capitán) en época de Carlos V, realizó cambios en la técnica militar que sirvió de base para los Tercios.

 
Cuadro realizado por el pintor Augusto Ferrer Dalmau.

Introducción - ¿QUÉ SON LOS TERCIOS DE FLANDES?

Esto no salía en mi libro de Historia.

Los Tercios de Flandes eran el ejército creado por los Habsburgo españoles para la defensa de la monarquía en las 17 provincias que componían los Países Bajos bajo la bandera del imperio español.
Desde 1534 hasta 1713, estas tropas formadas por soldados de varios países defendieron un territorio que con el paso de las décadas fue empequeñeciéndose debido a las numerosas guerras que España mantenía en Europa.
Los Tercios de Flandes supusieron el máximo orgullo de la Monarquía Hispánica y pertenecer a ese cuerpo de la infantería española se consideraba un honor y un privilegio que se alargaba durante toda la vida del soldado.

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